Header image
header image 2

LA ORDEN GELUG

Desde su nacimiento, Tsonkhapa fue un niño prodigio, tomó los votos laicos a los tres años de edad y entro a estudiar al monasterio a los siete años. Cabe mencionar que los votos de monje totalmente ordenado no se pueden tomar antes de tener 18 años. Tsongkhapa viajó alrededor del Tibet recibiendo enseñanzas de todos los linajes y ordenes del budismo tibetano. Logró tener una visión global y universal de lo que significaba el camino espiritual y fue un gran escritor, compositor y poeta.
Entre los dieciocho volúmenes que escribió a lo largo de su vida, su obra más conocida es El gran tratado de los estadios del camino hacia la iluminación o Lam Rim Chen Mo.

La tradición budista se puede dividir en dos grandes movimientos: La tradición Theravada y la tradición Mahayana. El budismo tibetano pertenece a la escuela Mahayana, y dentro del budismo tibetano existen cuatro ordenes o linajes llamados: Nygma, Kagyu, Sakya y Gelug.La orden Gelugpa, también conocida como la escuela de “Los seguidores del camino virtuoso”, fue establecida por Lama Tsongkhapa en el siglo catorce y surge a partir de la tradición Kadampa del maestro Dipamkara Atisha, la cual se remonta a la tradición India de Buda Shakyamuni.
La orden Gelugpa de los sombreros amarillos, revitalizó muchos linajes del Sutra y del Tantra, así como la tradición monástica del Tibet. Se le conoce como la orden “reformadora” y es a la cual pertenece Su Santidad el Dalai Lama, aunque cabe mencionar que el Dalai Lama actual es maestro de las 4 órdenes del budismo tibetano.

Pero lo interesante es como Su Santidad ejemplifica perfectamente la apertura de Tsongkhapa además de su claridad al explicar temas filosóficos complejos, insistiendo en la importancia del estudio combinado

con la práctica para lograr tener una comprensión válida de las enseñanzas y eventualmente tener logros y realizaciones. El fundador de esta orden, Lama Tsonkhapa, también llamado Yhe Rimpoché o Lobsang Dragpa (su nombre de monje), fue ampliamente reconocido como uno de los más grandes eruditos del Tibet. Además de haber sido un gran yogui o practicante que hizo extensos retiros a lo largo de su vida. El epíteto de Lama Tsongkhapa quiere decir “el Lama de la región de Tsongka”, ubicada en la provincia de Amdo en el Tibet.

Desde su nacimiento, Tsonkhapa fue un niño prodigio, tomó los votos laicos a los tres años de edad y entro a estudiar al monasterio a los siete años. Cabe mencionar que los votos de monje totalmente ordenado no se pueden tomar antes de tener 18 años. Tsongkhapa viajó alrededor del Tibet recibiendo enseñanzas de todos los linajes y ordenes del budismo tibetano. Logró tener una visión global y universal de lo que significaba el camino espiritual y fue un gran escritor, compositor y poeta.
Entre los dieciocho volúmenes que escribió a lo largo de su vida, su obra más conocida es El gran tratado de los estadios del camino hacia la iluminación o Lam Rim Chen Mo.

Tsonkhapa dedicó su vida a reformar el budismo tibetano, ya que sentía que había perdido algo de su autenticidad y pureza, y en particular enfatizo la necesidad de que los monjes y las monjas siguieran el Vinaya (reglas monásticas de conducta ética dadas por el Buda). Fundó el monasterio de Ganden, una de las tres grandes universidades de la orden Gelug, siendo las otras dos Sera y Drepung. La escuela Gelug tiene la característica de presentar el camino hacia la iluminación bajo un sistema llamado Lam Rim o Las etapas del camino, haciendo énfasis en los tres principales aspectos a desarrollar en el camino, los cuales son: Renuncia a las causas del sufrimiento, la generación de una mente altruista o bodichita y la visión correcta de la naturaleza de la realidad o vacuidad.

En el siglo XVI, el emperador mongol Altan Khan le confirió el título de Dalai Lama a Sonam Gyatso, el segundo renacimiento de uno de los discípulos principales de Tsongkhapa. El título “Dalai Lama”, quiere decir Océano de Sabiduría. Posteriormente, la autoridad de la orden Gelug fue consolidada por el X Dalai Lama quien fundó el primer gobierno tibetano. Todos los posteriores Dalai Lamas han sido parte de la escuela Gelug, pero también se les reconoce como maestros de las cuatro órdenes del budismo tibetano.

La escuela Gelug hace énfasis en el estudio serio, sistemático y constante para así poder tener una base sólida para la práctica espiritual. Muchos monjes Gelugpas estudian en las universidades monásticas para obtener su título de Geshe o Doctor en estudios filosóficos budistas, lo cual fue ampliamente promovido por el XIII Dalai Lama. Gyeltsab Yhe, otro de los principales discípulos de Tsonkhapa, fue el primer Ganden Tripa o el “poseedor del trono de Ganden”, y aunque los Dalai Lamas son los líderes temporales y espirituales del Tibet, el Gaden Tripa es la cabeza de la orden Gelug. Para poder aspirar a ese título, los monjes tienen que ser Geshes Lharampas, el grado más alto de Geshe que existe, y no puede ser ningún lama reencarnado. Los tibetanos toman este caso como un ejemplo de que todo individuo que se prepare adecuadamente, puede aspirar a este título, uno de los más reconocidos dentro de la sociedad tibetana.

La FPMT, está bajo la guía espiritual de SS. El Dalai Lama y sigue sus consejos. Nuestros maestros y fundadores (Lama Yeshe y Lama Zopa Rimpoché) siguen el linaje Gelug, aunque dentro la organización existen maestros de los otros 3 linajes.

EL DEDO NO ES LA LUNA

Shariputra fue uno de los principales discípulos del Buda. En cierta ocasión, el tío de Shariputra llamado Sanyaya, sentía gran curiosidad por conocer al Buda, ya que su sobrino, al que consideraba dotado de una gran inteligencia, se había convertido en su seguidor. Sanyaya fue y busco al Buda. Se acercó y le preguntó: Gautama, ¿cuál es tu enseñanza?, ¿cuáles son tus doctrinas? A mi en lo personal me disgustan las teorías y las doctrinas, y no me suscribo a ninguna de ellas.
El Buda sonriendo le preguntó: ¿te suscribes a tu doctrina de no creer en ninguna doctrina? ¿Crees en tu doctrina del no creer? El Buda había puesto el dedo en la llaga. Ya que Sanyaya estaba orgulloso de su creencia en la no creencia.

El Buda con gran dulzura le explicó que cuando una persona queda enganchada en su creencia en una doctrina, pierde su libertad de pensamiento. Cuando se vuelve dogmático cree que su doctrina es la única verdad y que todas las demás son herejías. De una visión estrecha siempre surgen conflictos, incluso guerras. Apegarse a las ideas es un gran impedimento para el camino espiritual, ya que cierra la puerta que conduce a la verdad.

Shariputra

“Mi enseñanza no es una doctrina ni una filosofía, ni tampoco el resultado de mis conjeturas. Lo que yo digo viene de mi propia experiencia. Yo enseño que todo es impermanente, que nada tiene una entidad separada, que todas las cosas dependen de otras para poder existir y mantenerse y que no hay una fuente única u original de la que surja todo lo demás. Yo he llegado a experimentar estas verdades directamente y tú también puedes hacerlo. Mi objetivo no es explicar el universo, sino ayudar a los demás para que tengan una experiencia directa de la realidad. Mi enseñanza es sólo un método para experimentar la realidad y no la realidad en si misma, de la misma manera que el dedo que señala la luna no es la luna. Una persona inteligente utiliza el dedo para ver la luna. Aquel que quede apegado al dedo, nunca verá la luna. Mi enseñanza es como un bote que se utiliza para cruzar el río. Sólo un tonto cargaría con el bote habiendo llegado ya a la otra orilla, a la liberación”.
UNA BREVE HISTORIA DEL TIBET

Tíbet se ubica en el centro de Asia, con un área de 2.5 millones kilómetros cuadrados.

Las montañas más altas de la tierra, una vasta meseta árida y grandes valles fluviales componen la patria física de 6 millones de tibetanos. Tiene una altitud media de 13,000 pies sobre el nivel del mar.

Tíbet está compuesto de tres provincias: la provincia de Amdo (ahora dividida por China en las provincias de Qinghai, Gansu y Sichuan), la provincia de Kham (incorporada en su mayoría a las provincias chinas de Sichuan, Yunnan y Qinghai), y la provincia de Tsang U (que, junto con Kham occidental, son a lo que China se refiere actualmente como la Región Autónoma del Tíbet).

La Región Autónoma del Tíbet (R.A.T.) comprende menos de la mitad de Tíbet histórico que fue creada por China en 1965 por razones administrativas. Es importante notar que cuando los funcionarios y publicaciones chinas utilizan el término "Tíbet", a lo que ellos se refieren es únicamente a la región R.A.T.

Los tibetanos utilizan el término Tíbet para indicar las tres provincias arriba descritas, es decir, al área tradicionalmente conocida como Tíbet, antes de la invasión de 1949-50. A pesar de los más de 40 años de ocupación china, los tibetanos se niegan a ser conquistados y subyugados por China. La actual política china, una combinación de manipulación, y discriminación demográfica y económica, se propone suprimir el asunto tibetano, a través de cambiar el carácter y la identidad de Tíbet y su gente. Hoy la población china ha sobrepasado a la tibetana en su propia patria.

Cortersía de Casa Tíbet en New York

Consejo de corazón a los religiosos, monjes y monjas
Por Su Santidad el Dalai Lama
La mayoría de los religiosos renuncian a la vida en familia. El celibato, por diferentes razones, es considerado como algo importante en numerosas tradiciones espirituales. Según la tradición budista, para alcanzar la iluminación hay que liberarse de los venenos mentales, comenzando por los más ordinarios. Ahora bien, uno de los principales venenos, aquel que nos encadena al ciclo de la insatisfacción recurrente conocido como samsara, es el apego. Si estudiamos los doce eslabones de surgimiento dependiente, que es la forma en que los budistas llamamos a las distintas

etapas de nuestra sujeción al samsara, nos daremos cuenta que sin el apego y la puesta en práctica del mismo, el karma adquirido en el pasado no podría surtir efecto. Entre las distintas formas de deseo, el deseo sexual es el más poderoso, ya que implica el apego simultáneo a cinco objetos sensoriales: la forma, el sonido, el olor, el gusto y el tacto.

Por esta razón, para trabajar con el apego, atacamos primero al más ardiente. Después procedemos del más grande al más sutil. Al disminuir así el apego y cultivar la satisfacción, progresamos en la vía del desapego. Este es el punto de vista budista. En lo que respecta a otras tradiciones religiosas, cada una da su propia explicación.En el plano práctico, los votos monásticos que implican el celibato liberan a los que los toman de responsabilidades que encadenan. Las monjas y los monjes que pueden apartarse de la vida mundana, no tienen que preocuparse por la opinión de los demás. Se visten sin tener que gastar mucho y sus necesidades materiales se reducen al mínimo.

Cuando alguien se casa, en cierta forma está atado, lo quiera o no, a un cierto número de convencionalismos sociales. Los gastos son mucho mayores que cuando se está solo; y cuanto más se gasta, más hay que trabajar, calcular y planear. Cuanto más se trabaja y se hacen planes, más nos enfrentamos a fuerzas adversas, y más tentando se está a llevar a cabo acciones que perjudiquen a los demás. Optar por una vida como la de las monjas y monjes cristianos, que rezan cinco o seis veces al día, además de leer y meditar, se le conoce como una vida de renuncia, en la no se opta por tener una vida en familia, por lo tanto no se sigue casi ninguna actividad mundana ni ningún fin mundano. Esto aporta unas ventajas inmensas.

En el momento de la muerte, el renunciante está más sereno. Los demás tienen a menudo numerosos motivos de inquietud. Gran parte de los religiosos o monjes se dedican a instruir a los demás. El erudito y filósofo tibetano Tsongkhapa, decía que cualquiera que sea la vía espiritual que se siga, no es conveniente querer transformar al otro sin antes transformarse a uno mismo. Si enseñamos, por ejemplo, los perjuicios de la ira, no deberíamos caer en ella. Ya que si lo hacemos, no nos costará trabajo convencer a los demás. Lo mismo sucede si predicamos la moderación a los deseos y la satisfacción. El vestir humildemente es importante, ya que he visto monjes que visten de manera ostentosa y que llevan relojes rolex... A propósito, ¡yo también tengo uno! Lo tengo desde que escapé del Tibet, sólo que la pulsera no es auténtica.

Lo importante es que Buda predicó la humildad y la entrega a los demás. Él decía que había que enseñar a los demás según sus necesidades y comportarse uno mismo conforme a lo que enseña. Entonces, como monjes y monjas, pongamos en práctica los preceptos antes de entregarlos a los demás.